09.12.07
Dawkins analiza a Tomás de Aquino
Presentamos un nuevo capítulo de The God Delusion, seleccionado y traducido por Chile Liberal para su discusión y difusión. Pueden además documentarse sobre la Summa Theologiae de Tomás de Aquino. Como verán a continuación, el profesor Dawkins apabulla las “pruebas” (o “vías”) que según algunos, demuestran la existencia de Dios.
CAPÍTULO 3: ARGUMENTOS A FAVOR DE LA EXISTENCIA DE DIOS
“Una cátedra de teología no puede tener cabida en nuestra institución”, Thomas Jefferson
Por Richard Dawkins
Durante muchos siglos los teólogos han esgrimido distintos argumentos que demostrarían la existencia de Dios, pero otros también se han dedicado a esta tarea, incluidos varios defensores de un “sentido común” bastante erróneo.
Las “pruebas” de Tomás de Aquino
Las cinco “pruebas” que Tomás de Aquino postuló en el siglo XIII en realidad no prueban absolutamente nada, y son fácilmente (aunque, por su eminencia, titubeo un poco) catalogables como banales. Las primeras tres no son más que distintas formas de decir lo mismo y pueden agruparse bajo un solo argumento. Todas implican una regresión infinita, la respuesta a una pregunta produce una pregunta previa, y así sucesivamente, ad infinitum.
1. El motor immóvil. Nada se mueve sin ser movido por otro agente anterior, lo que nos conduce a una regresión cuyo movimiento último acabaría en Dios. Algo tuvo que ejecutar el primer movimiento, y este algo lo denominamos Dios.
2. La causas eficientes. Nada es causado por sí mismo. Cada efecto tiene una causa anterior, y nuevamente nos encontramos ante una regresión. La primera causa no causada y que ha provocado todo es lo que denominamos Dios.
3. El argumento cosmológico. En el pasado hubo un momento en el que no existía ninguna cosa. Pero, como las cosas físicas existen, debe haber alguna realidad no material que les dio vida, a la cual denominamos Dios.
Estos tres argumentos se basan en la idea de una regresión que necesita de Dios para que la termine. Pero se asume sin justificación alguna que el mismo Dios sea ajeno a dicha regresión. Incluso si nos damos el lujo arbitrario de concebir un agente terminante de la regresión infinita y asignarle un nombre, simplemente porque necesitamos uno, no hay absolutamente ninguna razón que justifique dotar a este ente terminante de las propiedades normalmente asociadas a Dios: omnipotencia, omnisciencia, bondad, creador de diseños inteligentes, sin entrar en los atributos humanos como oir nuestras plegarias, perdonar los pecados, o conocer nuestros pensamientos más íntimos. A todo esto, los expertos en lógica han notado que omnisciencia y omnipotencia son incompatibles mutuamente. Si Dios es omnisciente, debiese también saber cómo va a intervenir en el futuro para cambiar el curso de la historia haciendo uso de su omnipotencia. Pero esto significa que no puede cambiar de opinión sobre sus intervenciones, esto quiere decir que no es omnipotente. Karen Owen ha capturado esta ingeniosa paradoja en un verso muy gracioso:
¿Puede el Dios omnisciente,
aquel que conoce el futuro,
recurrir a su
omnipotencia
para cambiar su opinión en el futuro?
Volvamos a la regresión infinita y al sinsentido de usar a Dios como el agente terminante. Es mucho más plausible concebir algún acontecimiento como el Big Bang u otro concepto científico aún no descubierto. Llamarlo “Dios” es, en el mejor de los casos, poco útil, en el peor es perniciosamente engañoso. Edward Lear en su obra Recetas absurdas para hacer croquetas nos dice “corte varios trozos de carne en pedacitos muy pequeños, hasta llegar a los trozos más pequeños posibles, córtelos nuevamente ocho o nueve veces”. Algunas regresiones sí llegan a un terminante natural. Los científicos de antaño se preguntaban qué pasaría si pudiésemos disectar, por ejemplo, el oro hasta llegar a las porciones más diminutas posibles. ¿Podemos cortar una de esas ínfimas pizcas por la mitad, y producir una unidad incluso más pequeña? La regresión en estas circunstancias acaba definitivamente en el átomo. La porción de oro más pequeña es un núcleo que contiene exactamente 79 protones y un número ligeramente mayor de neutrones, rodeado de 79 electrones que revolotean a su alrededor. Si “cortásemos” el oro más allá de este nivel atómico, nos encontraremos con un ente que es cualquier cosa menos oro. En las regresiones como las que se nos pide para hacer croquetas, el terminante último es el átomo. Jamás se ha aclarado porqué Dios es el terminante natural en las regresiones de Tomás de Aquino. Y esto por decirlo suavemente, como veremos más adelante. Por ahora sigamos con la lista de “pruebas” de Tomás de Aquino:
4. El argumento de grados. Todas las cosas del mundo son diferentes. Existen los más diversos grados de, por ejemplo, bondad o perfección. Pero estas diferencias de grado las juzgamos solo en comparación con una medida máxima. Los humanos pueden ser buenos y malos a la vez, de modo que el máximo nivel de bondad no puede hallarse dentro de nosotros. Por lo tanto, debe haber algún grado absolutamente superior que establece el estándar de perfección, y a este grado máximo lo llamamos Dios.
¿Esto es un argumento? Podríamos también decir que la gente varía en distintos grados de hediondez, pero sólo podemos saberlo en la medida que hacemos la comparación con el máximo concebible del mal olor. Por lo tanto, es seguro que existe un ser superior, máximo y único de la fetidez, un Hediondo Supremo. O sustituyamos cualquier dimensión de comparación que queramos y llegaremos a una conclusión igualmente necia.
5. El argumento cósmico o de diseño. Todas las cosas del mundo, en especial los seres vivos, tienen la apariencia de haber sido diseñados. Nada de lo que conocemos parece diseñado a no ser que realmente haya sido diseñado. Por lo tanto, debe existir un diseñador, al cual llamamos Dios (*). El mismo Tomás de Aquino usó la analogía de una flecha que se dirigía hacia su blanco, pero un misil aéreo termodirigido habría servido de mejor ejemplo.
El argumento de diseño es el único que aún se usa regularmente hoy, y para muchos parece ser el argumento irrebatible. Incluso impresionó al joven Darwin cuando era un estudiante universitario en Cambridge, al leerlo en Teología Natural de William Paley. Para desgracia de Paley, Darwin una vez hecho un adulto lo echó por tierra. Probablemente, nunca en la historia un razonamiento tan inteligente como el de Charles Darwin ha propinado una derrota tan aplastante a una creencia popular como el argumento de diseño. Fue simplemente inesperado. Gracias a Darwin, ya no es válido afirmar que nada conocido puede parecer diseñado a menos que así haya sido. La evolución mediante la selección natural produce un excelente esquema de diseño, que suma cantidades prodigiosas de complejidad y elegancia. Y en estas eminencias de pseudo-diseño encontramos sistemas nerviosos los cuales, entre sus logros más modestos, inlcuso un insecto diminuto se asemeja a un sofisticado misil aéreo termodirigido, más que a una simple flecha hacia un blanco.
(*) No puedo evitar recordar el silogismo inmortal que uno de mis compañeros de curso hizo pasar como prueba euclideana cuando estudiábamos geometría: “El triángulo ABC parece ser isóceles, por lo tanto…”
Via: Chile Libreal




Angel Helix said,
September 13, 2007 at 12:06 am
Respecto a este tema:
¿Puede el Dios omnisciente,
aquel que conoce el futuro,
recurrir a su
omnipotencia
para cambiar su opinión en el futuro?
creo que es equivalente:
¿Podrá Dios crear una inmensa bola infinitamente grande que ni el mismo pueda cargarla?
Eso es argumento??
Luego: “En las regresiones como las que se nos pide para hacer croquetas, el terminante último es el átomo”. Creo que como manifesté en anteriores post, Dios es increado, todo lo demás lo es, ergo, comparar el ejmplo del átomo no tiene sentido porque este es creación.
Todo lo demás, resulta ocioso responderlo, porque no me demuestran nada.
La verdad, no sé qué es más dogmático si el creer en Dios o en la teoría de la evolución, ésta última no es más que un montón de teoría que implican tener más fe que lo primero.
Hasta la vista!
Erick said,
September 13, 2007 at 9:28 pm
Muy interesante, creo que es mejor leer el cuento de la caperucita roja que leer la biblia aunque el cukento de la caperucita roja tiene una escena porno donde el lobo se come ha la abuelita pero no importa Gracias por la pagina me gusta hasta pronto
Angel Helix said,
September 13, 2007 at 9:47 pm
Ese es el nivel de un pagano, jajaja.
Bueno, hasta más vernos!
Juan Carlos Alvarez said,
September 23, 2007 at 2:37 pm
www.apologetica.org/ateismo.htm
Iakovos said,
November 30, 2007 at 4:15 pm
Nice!
Max said,
December 27, 2007 at 10:30 am
Prefiero creer que Dios creo el universo a que el universo se creó de una explosión (el bing bang)
Prefiero creer que Dios creo al hombre a que el hombre proviene del mono (teoría evolutiva).
Cada hombre tiene un espíritu, ese espíritu es lo que nos asemeja a Dios y es lo que hace “mover” las cosas, el espíritu de Dios no tiene espacio, no tiene tiempo (en El no hay pasado, ni futuro), ni lógica. Por eso es el Alfa (Principio) y el Omega (Fin) Todo lo hizo El para El.
Stamatis said,
January 3, 2008 at 3:01 am
Cool…
bardruck said,
January 28, 2008 at 9:07 pm
respecto al comentario anterior: la teoria evolutiva solo dice que las especies cambian y sobrevive el más apto en las condiciones que se encuentra, y Darwin no dijo que venimos del mono, sino que tenemos un ancestro común, la teoria evolutiva se basa en hechos, no en que tu no puedassin afán de ofender) con la idea de que todo empezó con una gran explosión, esto ultimo tambien con pruebas que podrias buscar tu mismo.
Ivan said,
February 11, 2008 at 11:40 am
Nice
Alexiel said,
March 26, 2008 at 1:30 pm
jeje obvio q este señor no entiende q la causa inicial de todo tiene q ser algo y a eso se le llama Dios, una prueba para la fe la pueden encontrar en http://webcatolicodejavier.org/guadacien.html (Los científicos de la NASA afirmaron que el material que origina los colores no es ninguno de los elementos conocidos en la tierra.)
angel said,
March 26, 2008 at 7:21 pm
Alexiel,
Gracias por tu comentario!
Leyendo lo que escribes justifico lo que se dice “el problema no es dios, es la gente que cree que existe!”
Que algo sea desconocido para nosotros no valida automáticamente la existencia de dios.
Dime Alexiel, ¿Que pasaría si mañana descubren que si existe ese material en la tierra? Me dirías que igual fue creado por el? que igual es creado por dios como todas las cosas, etc.
Entonces? es válido ese argumento que planteas?
Hugo Landolfi said,
April 4, 2008 at 7:31 am
Bueno, es interesante leer a este profesor; sin embargo me parece que la falta de formación filosófica y metafísica profunda de él hagan que, al versado en estas materias, sus explicaciones le parezcan limitadas y superficiales. Además de estar teñidas de un materialismo y positivismo tal vez inconsciente para el autor mismo.
Sin embargo, bienvenidos los pensamientos del profesor pues nos estimulan a pensar y a reflexionar.
Saludos, Prof. Hugo Landolfi