05.25.07

Misterios de las religiones (1/16)

Posted in Historia, religión at 7:00 pm by angel

Cielo e infierno (El jardín del Edén, La Morada de los ángeles, Los vikingos y El Yang y el Yin)

Los conceptos opuestos de Cielo e Infierno han subyugado al hombre desde los tiempos más remotos. Todas las culturas del universo comparten la expectativa de una paz y una felicidad eternas para quienes han llevado una vida recta. y también asignan eternos sufrimientos para los obradores de la maldad.

Actualmente las descripciones clásicas del Cielo y del Infierno tienen el peligro de caer en el tópico. Sin embargo, todo el mundo interpreta debidamente el convencionalismo de los niños alados, arpas y aureolas, así como la imagen del Infierno subterráneo.

La creencia en la vida del más allá es un hecho universal, pero nadie, naturalmente, sabe aun con exactitud lo que ello comporta.

Frecuentemente, lo que el hombre imagina más allá del sepulcro está relacionado con los deseos terrenales. Los pueblos del desierto esperan deliciosas fuentes; los guerreros vikingos, la compañía de los héroes.

El jardín del Edén

La palabra paraíso es de origen persa y después pasó a los griegos. Literalmente significa «tierra de los bienaventurados». Designaba los jardines de palacio de los reyes persas, encerrados tras muros, y fue utilizado más tarde para aludir al Paraíso Terrenal o Jardín del Edén. Finalmente, los escritores del Nuevo Testamento lo aplicaron al Cielo, morada eterna de los cristianos bienaventurados. En casi todas las religiones y mitologías se halla situado en algún lugar del firmamento.

La religión védica del Indostán lo entendía como un reino de luz situado en los confines del cielo. Este Paraíso ofrecía la plena satisfacción de los deleites terrenos, «con música, cumplimiento de los deseos sexuales y ausencia de dolores y preocupaciones».

Morada de los ángeles

El hinduismo tiene también su Paraíso por encima de las nubes, mientras el budismo muestra en el suyo diversos grados y lo sitúa en un cielo vago y no astronómico, más allá de la atmósfera.

El cristianismo se inspiró abundantemente en las religiones hebrea y griega. Del judaísmo procede esa región del cielo donde habitan Dios y sus ángeles. Del helenismo tomó la idea del viaje espiritual.

La idea de los siete cielos -siendo el séptimo y último la máxima felicidad- también es griega. El Elíseo era la morada de los bienaventurados en la mitología de los griegos. De ahí proceden los Campos Elíseos de los poetas que Homero coloca en el «confín del mundo». Otros griegos eran más precisos y los situaban hacia el Atlántico, en una «fértil tierra que tres veces al año producía frutos dulces como la miel».

Los vikingos

La imagen escandinava del Valhalla, versión vikinga del Cielo, era menos placentera y así lo expresa Wagner en sus grandiosas óperas. En la mitología nórdica, el Valhalla era la mansión de los muertos. Se decía que el imponente palacio de Asgard tenía 450 puertas, tan enormes que podían entrar por cada una un frente de 800 guerreros muertos en combate. En su interior el dios Odín celebraba festines con los héroes que las Valkirias, sus servidoras, conducían al Valhalla. Estas cabalgaban radiantes en medio de las batallas y seleccionaban entre los muertos aquellos guerreros dignos de cenar con Odín. Pero la paz de los valientes era exigua, pues cuando los muertos llegaban al Valhalla debían reanudar diariamente la lucha. Cuantos caían en la lid eran resucitados para el banquete de la noche, con el dios de las batallas.

El Yang y el Yin

Miles de años antes de Cristo, la antigua filosofía china desarrolló una armoniosa concepción del orden natural.

Existían muchos cielos diferentes a donde se dirigían los muertos para gozar en amable compañía. Los más importantes eran las Islas de los Bienaventurados, en los mares orientales, y el Paraíso de Occidente, situado donde se alzan las montañas del Turquestán.

El universo se componía de dos elementos relativos, el Yang y el Yin. El Yang era lo positivo o masculino, y estaba representado por el calor, la actividad, la dureza, la claridad, la creación y la estabilidad.

El Yin era lo negativo o femenino, y estaba representado por la humedad, el fría, lo pasivo, lo blando, lo misterioso, lo confuso y lo variable.

La eterna cópula de ambos principios dio origen al Cielo y a la Tierra; en aquél predominaba Yang y en ésta Yin. Mientras el dualismo de las demás filosofías -lo bueno y lo malo- se halla en eterno conflicto, el Yang y el Yin están invariablemente de acuerdo.

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