05.25.07

Misterios de las religiones (6/16)

Posted in Historia, religión at 6:58 pm by angel

Capítulo: El libro de los vigilantes o la rebelión de los satanes III (El Libro de los Vigilantes de Henoc I)

Existe, no obstante, un libro, el del Henoc etiópico, que es en realidad un conjunto de libros refundidos por mano anónima, y que puede encontrarse en castellano en el Volumen IV dedicado al ciclo de Henoc, de la obra APÓCRIFOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO, publicado en 1984 por Ediciones Cristiandad, extraordinariamente interesante, siquiera fuera por lo sugerente de uno de los libros de que se compone, el «Libro de los Vigilantes». Nótese en primer término que este título de «vigilantes» atribuido a los ángeles o entidades más cercanas al Dios celestial, por cuanto eran los «hijos de los cielos», no es exclusivo de Henoc, y debía de estar arraigado en la tradición judía, no bien también lo recoge el profeta y visionario Daniel en 4-14 («Esta sentencia es decreto de los vigilantes, es resolución de los santos, para que sepan los vivientes que el Altísimo es dueño del reino de los hombres y lo da a quien le place, y puede poner sobre él al más bajo de los hombres») y en 4-20 («En cuanto a lo que ha visto el rey: un vigilante, un santo que bajaba del cielo y decía: Abatid el árbol, destruidlo, pero el tocón y sus raíces dejadlos en tierra, con ataduras de hierro y bronce, entre la hierba del campo, y sea bañado del rocío del cielo y comparta la suerte de las bestias del campo hasta que hayan pasado por él siete tiempos»).

En cuanto al término «vigilante» del Libro de Henoc, es un epíteto traducido así tradicionalmente del etiópico «teguhan», constantes (servidores); en otros pasajes, la expresión literal es «los que no duermen». En cuanto al texto arameo de los fragmentos hallados en Qumran del Libro de los Vigilantes, la traducción halla sentido en la raíz aramaica que significa «despertar», «estar en vela, vigilante», para designar a unos seres superiores que habitaban el cielo [son notas tomadas de la obra ya citada].

Es en el Libro de los Vigilantes de Henoc donde se detalla más extensamente el relato de una rebelión celestial tradicionalmente estimada como espiritual mediatizada por caracteres sospechosamente físicos. Este parece ser el relato de los ángeles caídos que tuvo lugar durante la sexta generación humana desde la creación de Adán. Pero entonces, ¿quién (o quiénes) era la serpiente antigua, el diablo o Satanás que tentó a Eva y provocó la expulsión del Edén de nuestros primeros padres? ¿No se nos ha enseñado que Satanás fue un ángel, el ángel caído por antonomasia? ¿Cuándo aconteció realmente la rebelión contra Dios (o contra un comandante en jefe celeste)?

Según Henoc, que era el séptimo patriarca después de Adán, cierto número de ángeles o de vigilantes celestiales (¿vigilantes de qué?; ¿de la evolución del hombre?) se juramentaron bajo anatema «en aquellos días, cuando se multiplicaron los hijos de los hombres…» para tomar por mujeres a las hijas de los hombres, que eran hermosas y deseables. Al parecer, iba a ser una acción que tenían expresamente prohibida. Y Semyaza, el líder de los rebeldes, no queriendo asumir solo la culpa, hizo jurar el complot a todos los que estaban de acuerdo con desobedecer la orden de no mantener contacto con el hombre, ese -digo yo- animal inferior: «Temo que no queráis que tal acción llegue a ejecutarse y sea yo solo quien pague por tamaño pecado». Cuenta Henoc que «eran doscientos los que bajaron en los días de Yared sobre la cima del monte Hermón» [Yared fue el sexto después de Adán. Según la cronología del Génesis, nació el año 460 de la Creación y murió en el año 1422; durante

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